lunes, 13 de octubre de 2014

Desempleados de la Sociedad

Estar desempleado...

se siente como un atropello a la dignidad, una sensación de vacío, de no encajar en ningún lado. La invalidez de sentirse diferente, sin oportunidades.
La autoestima va cascoteándonos el alma y la esencia. Y a medida que pasa el tiempo, los años transcurren y la desventaja es mayor.
Uno se siente sin posibilidades de soñar, de metas posibles, los caminos son como laberintos sin salidas, donde los ánimos no alcanzan, donde las palmadas  ya no se sienten, donde los consejos se evaporan porque es hoy cuando la vida corre y muchas veces no puede esperarse un mañana.
A veces uno se siente malogrado, siente las diferencias aunque no las haya, porque la situación
amerita que así sea.
Las oportunidades no están al alcance de las manos ni de los sueños.
Se espera un mañana sin motivación, donde las horas transcurren parsimoniosamente sabiendo
que ya casi se depende de un milagro, por inverosímil o exagerada suene la frase.
Y uno trata de conformarse sabiendo que hay gente que la pasa peor, pero no por eso el dolor acalla, no por eso deja de ser menos importante.
Van surcando las arrugas del desarraigo emocional, uno se va quedando sin ganas, ya no se disfruta igual, la sonrisa no es la misma, solo la angustia acongoja  el pecho, se siente la injusticia a flor de pecho, y uno no habla de injusticia de poderes, uno habla de la justicia a ser alguien,  a ganarse la vida decentemente, y sin embargo el vacío es tremendo.
Quizá nos eduquen para no sentir las diferencias, para estar a la altura de lo mejor y adaptarse a las circunstancias sean cual fueren, pero cuando uno se estanca sin importar las razones,  y no
hay manera de modificar las vivencias del hoy, no sirve ni evocar el pasado ni imaginar un futuro, porque el presente hoy nos aprieta los bolsillos, porque aunque nuestro ego sea enorme, termina a los azotes sin refugio alguno. Sin posibilidades de ahogarse en un grito.
Es sentirse a la intemperie, inmerso en un mar sin horizonte, donde no hay salvación, solo esperar el milagro o la suerte, pero mientras tanto se nos ahueca el alma, se escapa nuestro ser, y nos vamos desconociendo en este nuevo ser que nos enfrenta al espejo.
No sin exagerar, se pierden ganas, se pierden motivos, se pierden luchas, porque la indiferencia sin culpas de la sociedad no nos permite sentirnos útiles, y día a día se lucha para sobrevivir no por el pan en la mesa, esto abarca mucho más que eso, es más profundo aún. Se va perdiendo el derecho a sentirse con derechos simplemente.
                                                                                                                  marisaMda
foto de Taborda: llevando mi culpa




domingo, 21 de septiembre de 2014

Maestras de Plástica: mas que artistas plásticas!




Maestras de Plástica: mas que artistas plásticas!

21 de septiembre de 2014 

La verdad que hoy día de la primavera, día del estudiante y día del artista plástico, no podía dejar de recordar y asociar conjuntamente todo esto, y remontarme allá por 1990 y/91, donde con mis compañeras compartíamos creatividad, innovaciones sobre una carrera casi nueva acá, donde juntábamos los pocos pesos para pedir material porque no existirán aún las librerías artísticas en Necochea, donde la Escuela de Arte nos albergaba porque no teníamos aún edificio, donde recuerdo que literalmente cuando llovía, nos llovíamos en el salón SIberia, cuantos recuerdos, algunas entraban porque ya eran docentes y querían incursionar en el arte, y otras directamente porque les gustaba el arte y querían incursionar en la docencia.
 Donde fundamos el centro de Estudiantes, donde salimos por primera vez a difundir la carrera a los colegios secundarios, hacíamos propaganda educativa sin saberlo.
Y no puedo dejar de pensar en la mayoría de mis compañeras que con mucho sacrificio terminaron ellas si, sus carreras, y algunas aún siguieron el profesorado, y fueron todo eso, estudiantes y hoy maestras y profesoras de artes visuales, pero sobre todo con la inventiva, con la creatividad, con la lucha diaria de enfrentar horas de cátedra inventando u acercando materiales ellas mismas, porque es una de las áreas mas hermosas, pero la mas dura. Por eso recordé todo y a cada una de ellas, porque hacen magia día a día, luchando contra el sistema obsoleto que no les permite ejercer y dejar volar lo artistas que son, pero créanme, doy fe que lo son, lo llevan en la sangre, en los poros, y son mas artistas plásticas que cualquiera que hoy se postule como la mejor. Ellas crean obras, exponen, y sobre todo educan.
Y éramos sólo quince de la 2º promoción: María Iriberri, Gabriela Calarco, Matilde Gil, Paula Luchetta, Marita Nievas, Maricel Marchal, Marina de la Calle, Ana Julia Román, Marisa Miranda,Roxana Marcos, Flavia Curien, Analia Lippi  (nos faltan en la foto: Olga Vazquez, Marina Rúa y Norberto Rodriguez)
Y nos debemos una cena, han pasado 22 años,la pucha!!
Fotos de Flavia Curien
                                                                                                                                         marisaMda


Les dejo un texto de Eduardo Stupía
EL día 21 de Septiembre se festeja el día del estudiante, el día de la primavera y el DÍA DEL ARTISTA PLASTICO por una simple razón, todas estas fechas representan un festejo a la creatividad, el desarrollo y la innovación.
La institución del Día del Estudiante en coincidencia con el Día de la Primavera y el Día del Artista Plástico no es un mero capricho del destino ni del azar, sino una justificada unificación de fechas con un mismo marco: la celebración por la renovación y la creatividad, de la naturaleza y del espíritu humano.
Y como no podía ser de otro modo, en este día la juventud es protagonista con actividades de todo tipo, en su mayoría al aire libre como guiño de complicidad con la estación que se inicia.
Detrás de las celebraciones y el jolgorio, sin embargo, subyace una cuestión más profunda que no debe perderse de vista: la renovación de un compromiso, de una responsabilidad asumida con uno mismo, con el país y con las generaciones venideras, en tanto y en cuanto el estudiante representa, desde su propia concepción y por sus objetivos y razón de ser, el futuro del pueblo que lo está educando.
En su día, que las celebraciones del presente no tapen el compromiso con el futuro

Feliz día a todos!!
Muchos de los que entrábamos a Bellas Artes hace casi cuarenta años lo hacíamos con la intención de estudiar arte o, especialmente, dibujo y pintura, y no tanto con el deseo de convertirnos en artistas, aunque en nuestra vocación hubiera ya algo de ese espejismo, alentado por profesores que, de buena fe, se mostraban más cercanos a concepciones tradicionales que a algún abordaje más materialista.
Hoy, en plena época de revisión y trastocamiento absoluto de todos los estatutos del arte, la categoría de "artista", no obstante, permanece allí, incólume, disimulada o indisimuladamente solemne aun en el contexto de la mayor secularidad, con su carga de trascendencia. Todavía, quienes creen saberse no artistas contemplan a los que sí presuntamente lo son con explícita o tímida reverencia, e incluso habrá quien -en su rol de especialista o teórico entrenado en el más puro recelo frente a toda concepción decimonónica de la palabra, refractario a ideas popularmente tan arraigadas como las de genio, artista torturado o creador excéntrico, liberado de la fascinación de la expresividad, la subjetividad o la iluminación- crea detectar en el artista una esencia singular, una plusvalía que exceda la mera definición técnica o sociológica.
A la vez, además de pobres e inmigrantes perseguidos, lo que más parece haber crecido en el Producto Bruto Mundial no son tanto las obras de arte sino los artistas, probablemente debido a las extraordinarias facilidades tecnológicas al alcance de cualquiera y, consecuentemente, a la multiplicación exponencial de instancias críticas y fenómenos que legitiman todo tipo de experimentos con nuevas normas de institucionalidad y legibilidad estética. Y además porque los artistas, verdaderos o falsos, han asumido con notable ductilidad mediática la necesidad de disimular el oropel. No basta con ser artista, también hay que no parecerlo.
Los que siempre han pensado que, en cualquier momento de la historia, ser artista es, apenas, o nada menos que un oficio, algo tan anónimo y específico como ser tornero o buzo táctico, perciben que esta conciliación equiparadora de la experiencia que propone, o evoca, una suerte de generalizada artisticidad democrática es un esfuerzo inútil, un acto anacrónico. Hoy por hoy, el mundo y el arte se parecen cada vez más, y en consecuencia ya casi no habría por qué insistir en limar la diferencia entre artistas y "civiles".
Sin embargo, como ya se dijo, la noción de jerarquía artística persiste, y ser artista también es actuar como artista. Y no meramente ante las exigencias de la escena pública, donde muchas veces la construcción del artista-personaje es más importante que la obra, cuando no la obra misma, sino en el ámbito del estudio; allí, el espejo puede eventualmente devolvernos nuestra propia imagen de artista-simulacro. Pero un buen día eso se cae y, en forma fugaz, vemos el rostro desnudo de nuestra capacidad "artística", para quien quiera llamarla así; una repentina crisis de conciencia entre la pretensión y las limitaciones, entre la aptitud constructiva y la impotencia y la mudez.
Se trata apenas de un instante desinteresado en medio de una práctica que puede ser significativa o inmediatamente prosaica, donde los materiales y las ocurrencias, las herramientas y los proyectos dejan en ridículo todo rótulo social o proyección imaginaria que se traduzca en términos de carrera, mercado o reconocimiento, y donde ser artista es cualquier cosa menos eso que creíamos que era.

Autor: Eduardo Stupía

casamiento de flavia

clase Escultura

salón siberia

recuerdos 1990/1

viernes, 19 de septiembre de 2014

El puerto de mi infancia

El puerto de mi infancia

Se me entremezclaron un par de sensaciones cuando miré el vídeo escrito para y por un pescador, y  lo que venimos viviendo en este último tiempo con la privatización del puerto que cada vez  abarca más y más en ambos lados.
Pensar y leer lo que ciertamente deben sentir los pescadores, los marineros, todo ser que trabaje con el mar, quizá las condiciones difieren, una lancha, un buque, un barco, pero en definitiva es un trabajo tan digno y tan solitario a la vez.
No sé porque tengo esa imagen que encierra o percibe mucha tristeza, cuando pienso en puerto, en barcos, me recuerda la mirada de melancolía que tenía en sus ojos el padre de una amiga.
Será que asocio el puerto con los pescadores, los que venían en las lanchitas o los que surcaban esos barcos en soledades acompañadas por ellos mismos y sus compañeros.
 Seguramente será una imagen muy fuerte que tengo del recuerdo de mi abuelo Salvador (cordobés) cuando venía teníamos esos paseos de a dos, las picadas que el pedía y yo obviamente no comía mariscos (me impresionaban), y ayer viendo el vídeo y ahuecando en mi ser cada palabra escrita y sentida, que no es otra cosa que lo que refleja el sentir de los pescadores.
 Será que uno crece con esa cercanía, y a través de los recuerdos al ir a los lugares uno los revive, como los olores, las sensaciones, y a medida que pasan los años dejan de ser tan nítidos.
Y nos van quedando solo recuerdos.
Solo eso, porque al lugar ya no podemos transitarlo como antes.
Añoro el puerto, de chica solíamos caminarlo de punta a punta con Salvador, tomar contacto con la gente que trabajaba con la pesca, tomar real dimensión de lo que significaba vivir en una ciudad portuaria, donde los turistas disfrutaban recorrerlo y se maravillaban con los frutos del mar y escuchaban los relatos de viejos pescadores, donde en cierta manera los mimábamos al prestarles atención, pasaban horas y horas en un trabajo solitario como arduo.
 Era majestuoso ver las lanchitas pesqueras tan cerca, o el amarre de inmensos buques ahí nomas a pasitos, no sé, me da mucha nostalgia todo eso, ahora al puerto lo vemos a través de un cerco, y no sabemos quién es prisionero de quién.
Y uno ya grande, sabe que irremediablemente todo va cambiando, antes se embarcaban para hacer la temporada , hoy en día se embarcan solo para sobrevivir. Y da pena, mucha pena.
Uno sabe de la inmensidad del mar y ni siquiera puede imaginarse estos hombres trabajando aún en las noches de tormentas bravías, a la intemperie, a merced del oleaje, profesión ruda, donde muchos entran de jovencitos y salen hombres a la fuerza.
Nada, solo evocar una plegaria por quienes están inmersos en el profundo mar, quiénes salieron con la esperanza de volver, y aún sus familias los esperan, negándose a la realidad.
Y me quedo con esa imagen, de niña de la mano de mi abuelo, mirando con cara de asombro cada tesoro del mar, sonriéndole tímidamente al pescador que sonríe y alarga su mano rugosa y se presenta como  un simple Juan o José, el Señor de los mares, así simplemente.-
                                                                                                marisaMda

añorando recuerdos




viernes, 5 de septiembre de 2014

Ser uno sin dejar de serlo

A veces la tristeza nos encapsula, nos lleva a un ostracismo indeseado.
Pero a excepción de los animales que la sienten y no pueden revertir la situación, los humanos quizá necesitemos de ella para encauzarnos en el camino que debemos recorrer.
Hay tristezas ilógicas, que nos acosan sin motivo, otras saben a algún nombre, por alguna situación o desenlace, indefectiblemente por algún motivo llegan a nosotros.
Este mundo pulula tan rápido, que a veces la doctrina es vivir rodeado de gente, de bullicio, de ruidos, de voces, que perdemos la capacidad de escuchar nuestro interior.
De reconocernos en un propio gesto, se nos confunden los sentires, las vivencias son en demasía compartidas que pierden el valor de ser únicas, nuestras, intransferibles.
Es la cultura del acompañamiento que no nos permite estar a gusto a solas, porque nos desconocemos, porque casi olvidamos estar en silencio sin que eso resulte tedioso.
A veces quizá esa tristeza sin motivo sea que nuestro interior nos está pidiendo una mirada retrospectiva, para que ahondemos dentro nuestro, para asumir las pérdidas o los fracasos, para entender que quizá es
necesario dejar volar ciertas cosas para recibir otras mejores.
Porque cuando nos interiorizamos quien somos, que queremos, que nos hace falta y que nos hace bien, podemos darnos en completo, y estamos preparados para el disfrute, el goce con todos los que nos rodean y los que nos circunda.
Siendo chicos disfrutábamos estar solos, porque nuestra imaginación nos acompañaba todo el tiempo, era imposible aburrirse, inventábamos situaciones, hasta hablábamos solos y todo nos sorprendía y eso nos preparaba para compartir luego juegos y situaciones en compañía y con una sonrisa de por medio.
A veces, es bueno pasar por esto, porque en definitiva nada es de un solo color, la felicidad absoluta no existe, pero tampoco las penas son eternas, y eso nos capacita para valorar y disfrutar la compañía, nos humaniza, nos reivindica como seres humanos.
El silencio suele decirnos más que mil palabras que podemos escuchar y oír, nos permite centrarnos en nuestro eje y salir a enfrentar la vida sabiendo quienes somos pese a vivir en una sociedad.-
                                                                                                               marisaMda
Ser uno en el montón



jueves, 4 de septiembre de 2014


Bello escrito de Paola Klug
Trenzare mi tristeza
La Plnche Canela de Paola Klug

"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas. Que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa. Y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole. Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello. " 


miércoles, 13 de agosto de 2014

Ser alguien

13 de agosto de 2014 

Empiezo con una frase que leí por ahí y que dice una gran verdad, a veces se opina o se habla sin medir las consecuencias:

“Nunca sabes quién te está leyendo, quién te está viendo,
 quién te está pensando ni quién te está olvidando".

Esto viene a consecuencia de dos frases que en muy corto tiempo han herido a mucha gente y estoy hablando de la adopción. Ambas frases son repudiables desde todo contexto.

La primera la leí en un tuits de una locutora muy conocida cuando la Sra. De Carloto encontró a su nieto, decía así:
“Si no sabes quién sos, no sos nadie”
Obviamente se lo retruqué, porque a veces cuando uno desconoce sus orígenes y uno intenta ser alguien pese a todo, muchos adoptados ignoran sus raíces y eso duele y no por eso se deja de ser alguien, en definitiva ser expropiado o regalado es fuerte, no creces con los de tu sangre, y uno lo siente, lo percibe, tengo mucha gente conocida que es adoptada y todos decimos lo mismo, se sabe aunque te lo nieguen, uno sabe que no pertenece ahí, si se es consciente que podría tenerse una vida totalmente distinta y quizá no es la que hubiéramos preferido, porque la mayoría de las veces quienes dan a sus hijos en adopción es por una imposibilidad económica para sustentar nuestro crecimiento, entonces ven mas allá de si mismos y prefieren otra vida para su bebe.
 Se agradece enormemente la posibilidad de los padres del corazón por el inmenso amor que te dan, porque en definitiva te están dando la posibilidad de tener una vida, de ser una persona normal, y el dolor es el mismo, te hayan expropiado, te hayan regalado o te hayan comprado, no creces con quien deberías por naturaleza, se entiende?
Y se crece igualmente con amor la mayoría de las veces, porque el amor que te dan desborda todo, compensa quizá el abandono, inclusive hasta te permiten y te malcrían mas que a un hijo propio en su afán de darte su vida.
Obviamente que nunca se suple el olvido, porque creo que quienes fuimos abandonados de alguna manera, tenemos un estigma como un tatuaje donde siempre sabremos que sin importar la razón fuimos abandonados, no se evalúa el motivo del mismo, eso es harina de otro costal, pero se lucha siempre para ser alguien, para tener un nombre, una personalidad, un lugar en esta sociedad desde el primer momento.

Y la otra frase reciente, lo dijo la ex de Rial:
 “Los chicos adoptivos tienen una historia… como creen que fueron robados tienen una tendencia a robar…” 
Y escucho por otro lado que esta mujer, porque no me da para hablar de Sra. Dice que quiere ver a sus hijas, cuando con comentarios maliciosos no solo habla de denigración a una menor al tratarla de ladrona sino de obesa también, realmente es cierto a veces creo que la gente suele adoptar no para dar amor, sino para lucir sus hijos como un trofeo ante la sociedad, y cruel realidad cuando no les tocan lo que hubieren añorado quizá el hijo soñado, hermoso e inteligente y no se conforma ni le da orgullo ver a su hijo/a tal como es: un bebe, un niño, un adolescente con dificultades, con logros y virtudes, sin importar como sea, porque esta mujer seguramente no sabe que la educación no viene en los genes, se la recibe en la casa con los padres adoptivos, y de ser como dice no debiera hacerlo público, hubiera tenido que resolverlo puertas adentro.
He tenido oportunidad de escuchar de un fliar del padre de mis hijas, pensar que adoptar es una locura, porque se ignora en realidad quién será esa personita en un futuro al ignorarse sus genes, o al revés, si adoptas sabiendo que viene con “antecedentes” seguramente tendrás un futuro ladrón o violador, palabras aberrantes, que al escucharlas no solo me indignaron, las repudié y si no dije nada hace más de veinte años atrás fue para no crear un conflicto, hoy día mi reacción sería diferente, y lo gracioso fue que esa Sra. d
esconocía mi situación como hija adoptiva, se entiende?
Uno no es más ni menos por ser adoptado/a, uno sigue siendo una persona, un ser con ganas de vivir, de luchar, aunque comprenderán obviamente que saberse de alguna manera abandonado por los motivos que fueren, no es tarea fácil, pero se puede y se debe intentar seguir adelante, ya bastante prejuicios tenemos en esta sociedad para que se nos tilde de perjuiciosos o se nos catalogue como ladrones viles sin la posibilidad de tratarnos de igual a igual. Somos seres humanos como vos, como el, como ellos.-
                                                                                                                                               marisaMda

la adopción permite ser alguien