viernes, 5 de septiembre de 2014

Ser uno sin dejar de serlo

A veces la tristeza nos encapsula, nos lleva a un ostracismo indeseado.
Pero a excepción de los animales que la sienten y no pueden revertir la situación, los humanos quizá necesitemos de ella para encauzarnos en el camino que debemos recorrer.
Hay tristezas ilógicas, que nos acosan sin motivo, otras saben a algún nombre, por alguna situación o desenlace, indefectiblemente por algún motivo llegan a nosotros.
Este mundo pulula tan rápido, que a veces la doctrina es vivir rodeado de gente, de bullicio, de ruidos, de voces, que perdemos la capacidad de escuchar nuestro interior.
De reconocernos en un propio gesto, se nos confunden los sentires, las vivencias son en demasía compartidas que pierden el valor de ser únicas, nuestras, intransferibles.
Es la cultura del acompañamiento que no nos permite estar a gusto a solas, porque nos desconocemos, porque casi olvidamos estar en silencio sin que eso resulte tedioso.
A veces quizá esa tristeza sin motivo sea que nuestro interior nos está pidiendo una mirada retrospectiva, para que ahondemos dentro nuestro, para asumir las pérdidas o los fracasos, para entender que quizá es
necesario dejar volar ciertas cosas para recibir otras mejores.
Porque cuando nos interiorizamos quien somos, que queremos, que nos hace falta y que nos hace bien, podemos darnos en completo, y estamos preparados para el disfrute, el goce con todos los que nos rodean y los que nos circunda.
Siendo chicos disfrutábamos estar solos, porque nuestra imaginación nos acompañaba todo el tiempo, era imposible aburrirse, inventábamos situaciones, hasta hablábamos solos y todo nos sorprendía y eso nos preparaba para compartir luego juegos y situaciones en compañía y con una sonrisa de por medio.
A veces, es bueno pasar por esto, porque en definitiva nada es de un solo color, la felicidad absoluta no existe, pero tampoco las penas son eternas, y eso nos capacita para valorar y disfrutar la compañía, nos humaniza, nos reivindica como seres humanos.
El silencio suele decirnos más que mil palabras que podemos escuchar y oír, nos permite centrarnos en nuestro eje y salir a enfrentar la vida sabiendo quienes somos pese a vivir en una sociedad.-
                                                                                                               marisaMda
Ser uno en el montón



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