A veces la tristeza nos encapsula, nos lleva a un ostracismo
indeseado.
Pero a excepción de los animales que la sienten y no pueden
revertir la situación, los humanos quizá necesitemos de ella para encauzarnos
en el camino que debemos recorrer.
Hay tristezas ilógicas, que nos acosan sin motivo, otras
saben a algún nombre, por alguna situación o desenlace, indefectiblemente por algún
motivo llegan a nosotros.
Este mundo pulula tan rápido, que a veces la doctrina es
vivir rodeado de gente, de bullicio, de ruidos, de voces, que perdemos la
capacidad de escuchar nuestro interior.
De reconocernos en un propio gesto, se nos confunden los
sentires, las vivencias son en demasía compartidas que pierden el valor de ser
únicas, nuestras, intransferibles.
Es la cultura del acompañamiento que no nos permite estar a
gusto a solas, porque nos desconocemos, porque casi olvidamos estar en silencio
sin que eso resulte tedioso.
A veces quizá esa tristeza sin motivo sea que nuestro
interior nos está pidiendo una mirada retrospectiva, para que ahondemos dentro
nuestro, para asumir las pérdidas o los fracasos, para entender que quizá es
Porque cuando nos interiorizamos quien somos, que queremos,
que nos hace falta y que nos hace bien, podemos darnos en completo, y estamos preparados
para el disfrute, el goce con todos los que nos rodean y los que nos circunda.
Siendo chicos disfrutábamos estar solos, porque nuestra imaginación
nos acompañaba todo el tiempo, era imposible aburrirse, inventábamos situaciones,
hasta hablábamos solos y todo nos sorprendía y eso nos preparaba para compartir
luego juegos y situaciones en compañía y con una sonrisa de por medio.
A veces, es bueno pasar por esto, porque en definitiva nada
es de un solo color, la felicidad absoluta no existe, pero tampoco las penas
son eternas, y eso nos capacita para valorar y disfrutar la compañía, nos
humaniza, nos reivindica como seres humanos.
El silencio suele decirnos más que mil palabras que podemos
escuchar y oír, nos permite centrarnos en nuestro eje y salir a enfrentar la
vida sabiendo quienes somos pese a vivir en una sociedad.-
marisaMda
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| Ser uno en el montón |

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