martes, 2 de junio de 2015

La grieta nuestra de cada día
Y llegamos a la conclusión que los argentinos no podemos vivir sin la grieta, o por lo menos a todo se la buscamos.
Esto viene a colación sobre la marcha organizada del  3 de junio: #NiUnaMenos  en repudio de los femicidios y leo por ahí que se la toma como una marcha a favor solamente de un género, discriminando al sexo masculino.
Creo que todos entendemos que una persona que muere absurdamente por violencia de la índole que sea es injustificable bajo toda racionalidad posible.
Considero que los abusos no saben de géneros, ni edades, ni sexos. En este caso se hace hincapié justamente por la cantidad de muertes de mujeres en diferentes contextos pero con un mismo fin, violencia desmedida en manos de hombres.
Creo que gracias a esta marcha, quizá puedan reverse un montón de leyes obsoletas y caducas que podrían cambiar el curso porque no de asesinos y violadores. Creo que puede ser un puntapié para eso.
 Acá no hay solamente una marcha en defensa de un género. Acá tenemos la posibilidad de apoyar, de acompañar, de exigir que estas muertes no queden impunes, que no haya un juez que dictamine por ej. Que no hubo violación en un niño porque él considera que su inclinación sexual lo define, o acaso que vamos a esperar? Que otro juez diga que una mujer no fue violada porque no era virgen?
 A eso nos referimos con estas marchas, y cuando defendemos esta postura, es porque son los hombres quienes mayoritariamente son los que ocasionan violaciones y muertes a niño/as o mujeres, ellos son los que hacen la diferencia y hablan de que dejamos de lado su género, cuando es muy poca la minoría de mujeres asesinas o que inciten a la violación, en comparación con el porcentaje de la realidad.
 Todos buscamos lo mismo, una solución a esta barbarie, entonces me parece que tenemos la posibilidad de acompañar una marcha, por las razones que cada cual creamos y consideremos justas, el tema es la unión, es que las autoridades de cada lugar vean una unión entre su gente, que pide y clama justicia lisa y llanamente.
Debemos pensar en la enorme cantidad de niños que quedan desamparados de sus madres, por una violencia que en su mayoría nuestras leyes no castigan como debieran.
Donde una denuncia es tomada a la ligera, y no se le da la protección ni contención necesaria a una mujer que toma coraje y decide hacerla y es una y otra vez agredida hasta que un día inevitablemente pierde su vida. Y nadie toma riendas en esto, y las leyes no castigan a este asesino que pulula en las calles quizá buscando una nueva víctima.
Y otra de las grietas que puede desmadrar esto es buscar un fin político, creo que cada uno de nosotros sabe porque va a ir, en mi caso lo hago por mí, por las mujeres que me circundan, conocidas o no, no me enarbolo en una bandera política, pero hay una diferencia, en este caso hoy, no me molesta que acompañen, al contrario, cuanto más voces, mas presencias sumemos es mejor, es hacernos escuchar aun en silencio, es pedir y reclamar sin ningún tipo de desbandes ni de poderíos políticos, vamos como ciudadanos con derechos y obligaciones.
Todos en definitiva tenemos o defendemos una causa, lo paradójico es que no nos damos cuenta que el fin es el mismo, no importan los motivos, importan las fuerzas, las ganas, la solidaridad.
No me duele que haya banderas políticas, porque no haré caso de ellas, me duele ver la indiferencia de gente y sobre todo mujeres que hacen caso omiso a esto, eso es lo que habría que revertir, que se involucren mas, porque cuando les pasa, créanme, ya es tarde.
Ojalá mañana en cada lugar de encuentro haya mucha gente, y que esto de lugar a empezar a cuestionarse a quienes tienen el poder para rever leyes y estatutos.
Y podría acabar diciendo:
 “ #NiUnaMenos pero tampoco uno más. Así nadie se siente excluido”.
Que así sea.-
                                                                                                         mMda.-




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