La grieta nuestra de cada día
Y llegamos a la
conclusión que los argentinos no podemos vivir sin la grieta, o por lo menos a
todo se la buscamos.
Esto viene a
colación sobre la marcha organizada del
3 de junio: #NiUnaMenos
en repudio de los femicidios y leo por ahí
que se la toma como una marcha a favor solamente de un género, discriminando al
sexo masculino.
Creo que todos
entendemos que una persona que muere absurdamente por violencia de la índole
que sea es injustificable bajo toda racionalidad posible.
Considero que los
abusos no saben de géneros, ni edades, ni sexos. En este caso se hace hincapié justamente
por la cantidad de muertes de mujeres en diferentes contextos pero con un mismo
fin, violencia desmedida en manos de hombres.
Creo que gracias
a esta marcha, quizá puedan reverse un montón de leyes obsoletas y caducas que
podrían cambiar el curso porque no de asesinos y violadores. Creo que puede ser
un puntapié para eso.
Acá no hay solamente una marcha en defensa de
un género. Acá tenemos la posibilidad de apoyar, de acompañar, de exigir que
estas muertes no queden impunes, que no haya un juez que dictamine por ej. Que no
hubo violación en un niño porque él considera que su inclinación sexual lo
define, o acaso que vamos a esperar? Que otro juez diga que una mujer no fue
violada porque no era virgen?
A eso nos referimos con estas marchas, y
cuando defendemos esta postura, es porque son los hombres quienes
mayoritariamente son los que ocasionan violaciones y muertes a niño/as o
mujeres, ellos son los que hacen la diferencia y hablan de que dejamos de lado
su género, cuando es muy poca la minoría de mujeres asesinas o que inciten a la
violación, en comparación con el porcentaje de la realidad.
Todos buscamos lo mismo, una solución a esta
barbarie, entonces me parece que tenemos la posibilidad de acompañar una
marcha, por las razones que cada cual creamos y consideremos justas, el tema es
la unión, es que las autoridades de cada lugar vean una unión entre su gente,
que pide y clama justicia lisa y llanamente.
Debemos pensar en
la enorme cantidad de niños que quedan desamparados de sus madres, por una
violencia que en su mayoría nuestras leyes no castigan como debieran.
Donde una
denuncia es tomada a la ligera, y no se le da la protección ni contención
necesaria a una mujer que toma coraje y decide hacerla y es una y otra vez
agredida hasta que un día inevitablemente pierde su vida. Y nadie toma riendas
en esto, y las leyes no castigan a este asesino que pulula en las calles quizá
buscando una nueva víctima.
Y otra de las
grietas que puede desmadrar esto es buscar un fin político, creo que cada uno
de nosotros sabe porque va a ir, en mi caso lo hago por mí, por las mujeres que
me circundan, conocidas o no, no me enarbolo en una bandera política, pero hay
una diferencia, en este caso hoy, no me molesta que acompañen, al contrario,
cuanto más voces, mas presencias sumemos es mejor, es hacernos escuchar aun en
silencio, es pedir y reclamar sin ningún tipo de desbandes ni de poderíos
políticos, vamos como ciudadanos con derechos y obligaciones.
Todos en
definitiva tenemos o defendemos una causa, lo paradójico es que no nos damos
cuenta que el fin es el mismo, no importan los motivos, importan las fuerzas,
las ganas, la solidaridad.
No me duele que
haya banderas políticas, porque no haré caso de ellas, me duele ver la
indiferencia de gente y sobre todo mujeres que hacen caso omiso a esto, eso es
lo que habría que revertir, que se involucren mas, porque cuando les pasa, créanme,
ya es tarde.
Ojalá mañana en
cada lugar de encuentro haya mucha gente, y que esto de lugar a empezar a
cuestionarse a quienes tienen el poder para rever leyes y estatutos.
Y podría acabar
diciendo:
“ #NiUnaMenos
pero tampoco uno más. Así nadie se siente excluido”.
Que así sea.-
mMda.-
