La manzana, considerada la fruta prohibida, la del deseo,
la perdición de Adán y Eva. Aquí me significa desafiando la ley de la otra mitad,
cada semilla un entero de cada uno. La unión de ambos, el conocimiento y elección del otro.
La otra mitad, podría definirse como la vida misma.
La otra mitad, podría definirse como la vida misma.
La fusión de ambos, depara un futuro incierto como la maduración del fruto,
se puede con el paso del tiempo madurar en conjunto, puede que el aire la oxide antes de tiempo,
puede que algún “gusanillo” haga de las suyas y el fruto se deteriore irreversiblemente,
o que se pudra definitivamente por motivos de diferente índole.
En esta vida no se sabe en que manzana uno puede convertirse, quizá la vida de otra oportunidad
En esta vida no se sabe en que manzana uno puede convertirse, quizá la vida de otra oportunidad
y se termine con el ciclo lógico del fruto bien ser una manzana verde toda la vida,
o convertirse en una deliciosa cuando se encuentra el otro entero,
el tema es no perder el sabor en todo ese tiempo,
no magullarse, no oxidarse, quizá lustrarse por fuera para ser apetecible,
pero no perder las esperanzas de convertirse porque no?
En una manzana deliciosa de esas de exportación.

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