Las
rocas no saben por duras
Hay
quienes dicen que uno se evade de si ocupándose de los demás.
Yo creo
que a veces hacerlo ayuda a que uno se sienta útil,
justamente
cuando no se pasa un buen momento.
Eso no
es descuidarse a uno mismo.
Simplemente
pasa que a veces ciertas cosas no dependen de nosotros,
sino de
la vida, podemos encauzar, decretar ciertas cosas,
pero es
ella quién suele tendernos otros destinos.
Podemos
ambicionar un trabajo, continuar una amistad,
seguir
con un amor, luchar o desistir.
Pero
nada depende exclusivamente de nosotros.
Y cuando
las cosas fallidas nos golpean el rostro,
es
posible que asumamos la bofetada,
quizá
pongamos la otra mejilla, o simplemente miremos para
otro
lado esperando que la suerte cambie. Son alternativas.
Se suele
creer que huimos en el intento
y quizá
solo estemos recobrando fuerzas para seguir
y porque
no recobrarlas en dar una mano
si eso
nos purifica el alma.
A veces
las flaquezas nos hacen increíblemente más fuertes.
las
rocas no son siempre duras.
A veces
pueden romperse. Y quizá lo que queda
de ellas
sea lo que las hace inquebrantables.
Quizá en
definitiva es mejor ser pedacitos de roca
porque
con ellas logramos un puente
que nos
permite ser y dejar ser.
mMda.-
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