El tiempo tirano absoluto de todo lo que conlleve vida.
El tiempo disparador mortal que acaba con cada segundo que vamos transitando en este camino,
insensato y lúgubre dictador de cada momento.
Nos permite solo atesorar los momentos felices en gamas de tenues recuerdos
El tiempo disparador mortal que acaba con cada segundo que vamos transitando en este camino,
insensato y lúgubre dictador de cada momento.
Nos permite solo atesorar los momentos felices en gamas de tenues recuerdos
y nos embarga con demasiado tiempo sobrante para lamernos las heridas.
La vida que se divide en fragmentos escasos o demasiados largos según nuestras vivencias,
crecemos a pasos agigantados, se nos va la niñez como el agua entre los dedos,
la adolescencia se nos vuela cual globo en el aire, la madurez es el tiempo problemático donde asumimos
quienes y lo que somos y la vejez quizá es el tiempo que muere lentamente dentro nuestro
y mayormente con lagunas que ni siquiera nos permiten vivenciar lo que nos dio felicidad
porque perdimos memoria y sentidos.
La vida, es como correrle al tiempo una carrera sin destino,
donde sabemos que los límites son nuestros contratiempos,
donde un boqueo de mas nos quita aliento, donde se nos acaba de a poco el agua
y el tapón muchas veces está por salirse y es cuando volvemos a comprender
que debemos disfrutar e ir mas despacio,
porque sin agua de nada nos sirve nadar,
porque el tiempo es inexorable y no perdona ni un segundo los descuidos.
Quizá logremos sincronizar nuestro nado con las agujas del reloj, viviendo cada etapa
en su justa medida, sin apegos que duelan, sin evocaciones pasadas que atormenten,
disfrutando el nadar sabiendo que depende nuestro destino solo de nosotros,
sin importar el tiempo que nos lleve o el tiempo que nos quede,
saber que de nuestra vida somos los hacedores exclusivos, y estamos capacitados
para sortear las calmas aguas y las tempestades mas impensadas
solo depende
no depender justamente del tiempo, sino saber disfrutarlo.-
(mMda)
La vida que se divide en fragmentos escasos o demasiados largos según nuestras vivencias,
crecemos a pasos agigantados, se nos va la niñez como el agua entre los dedos,
la adolescencia se nos vuela cual globo en el aire, la madurez es el tiempo problemático donde asumimos
quienes y lo que somos y la vejez quizá es el tiempo que muere lentamente dentro nuestro
y mayormente con lagunas que ni siquiera nos permiten vivenciar lo que nos dio felicidad
porque perdimos memoria y sentidos.
La vida, es como correrle al tiempo una carrera sin destino,
donde sabemos que los límites son nuestros contratiempos,
donde un boqueo de mas nos quita aliento, donde se nos acaba de a poco el agua
y el tapón muchas veces está por salirse y es cuando volvemos a comprender
que debemos disfrutar e ir mas despacio,
porque sin agua de nada nos sirve nadar,
porque el tiempo es inexorable y no perdona ni un segundo los descuidos.
Quizá logremos sincronizar nuestro nado con las agujas del reloj, viviendo cada etapa
en su justa medida, sin apegos que duelan, sin evocaciones pasadas que atormenten,
disfrutando el nadar sabiendo que depende nuestro destino solo de nosotros,
sin importar el tiempo que nos lleve o el tiempo que nos quede,
saber que de nuestra vida somos los hacedores exclusivos, y estamos capacitados
para sortear las calmas aguas y las tempestades mas impensadas
solo depende
no depender justamente del tiempo, sino saber disfrutarlo.-
(mMda)

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