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| ínfima línea de felicidad |
Solo expresar lo que me depara una circunstancia, una imagen o un sentimiento, no pretendo mas que eso
jueves, 1 de mayo de 2014
Si he de saberlo, mejor no me lo recuerdes
Si he de saberlo, mejor no me lo recuerdes
Que es lo que le pasa a un ser humano cuando esta vorágine de la vida lo aplasta con incertidumbres vagas,
cuando los días transcurren sin sobresaltos que lo hagan sentir vivo.
Uno en la niñez lo mira todo con ojos de asombro, en la adolescencia es el desparpajo el que cubre nuestra piel,
luego ya se asoma la madurez con luces y sombras, con vaivenes de cinismo y bondad, con aires de quijotes,
de susanitas a doquier, con vestigios de comerse el mundo, con olores de desdichas y caprichos, pero siempre
sonriendo, siempre en son de valientes porque esa es la consigna.
Se desafía hasta la propia ley de gravedad, se va viviendo como se acomodan las circunstancias y la vida,
se transita por ese camino sabiendo que se intenta ser, quién se desea ser, intentando obtener lo que se desea,
los preceptos de la mayoría, un laburo, una carrera, una familia digna, para que más?
Y luego cuando la vida nos avanza sin aplomo, miramos y casi no reconocemos los estigmas que nos persiguieron,
los deseos absolutos e irreconocibles fueron quedando atrás, como si no fueramos nosotros mismos los que los
promovieron en alguna parte de nuestra vida.
Y vamos transitando los caminos, como un laberinto, deseosos de avanzar, dejando tantas cosas lógicas en el camino,
nos vamos alejando de gente, dando lugar a lo que la vida nos depara descaradamente en cada entorno, en cada lugar,
porque nos dicen eso es madurar en el crecimiento para ser buena gente.
Y es tanto el afán de ganarle a esta vida, mas cuando uno ve gente caer, gente derrotada en el tiempo, y otros
inalcanzables plagados de éxitos y egos bien logrados, vaya uno a saber, y quedamos poco a poco en el camino.
Un boomerang de dudas nos enriquece quizá el pensamiento, y nos hostiga a su vez el alma.
En la mitad del tiempo vivido para ser mas precisos,quizá surgieron los hijos y para nuestra generación mas que
seguro que quedó algún matrimonio truncado por ahí, y la tierra se tragó inexorablemente a nuestra gente mayor
como es lógico y vamos quedando huérfanos en el camino.
Nuestros deseos si aun nos acompañan son cada vez mas nítidos, cuando se está en la mitad de la vida se los
puede vislumbrar, cuando pasamos ya ese umbral, doy fe que fueron quedando en el olvido, porque el presente
y el futuro es lo que nos pesa en demasía.
El espejo nos devuelve la imagen casi irreconocible, nos reconocemos si, pero es tan distante de nuestro interior,
quizá canas y arrugas van presagiando que el tiempo corre velozmente, muy aprisa, muy sin ganas de detenerse,
llevándose todo a su paso, como un tornado que nos quita cada cosa a su paso.
Y quedamos estancados quizá con suerte en algún laburo o profesión que nos arraiga a nuestras raíces,
que nos conlleva al conformismo masivo de darse el lujo de simplemente sobrevivir en esta jungla que arremete sin importar nada,
y vamos promediando la mediana edad, donde uno está entre considerarse maduro (casi viejo para los jóvenes) y
(medianamente joven para los ancianos), y estás en la eclipse de no saber si sentir, si decir o simplemente
dejarte llevar por la corriente.
Y luego tal vez, con un poco de suerte e imaginación, llegan los nietos, llega la vejez, luchando por sobrevivir,
intentando no escapar del cariño de nuestra gente, buceando en los recuerdos de quiénes fueron y de quienes fuimos
y recordando sobre todo a quienes somos, gran esfuerzo de nuestra memoria sobre todo con los tiempos ínfimos
que se viven hoy día.
Quizá terminemos solos en nuestra casa demasiado vacía, o arrinconados en un cuartito de nuestros hijos,
o resguardados en algún asilo de atención inmediata que le dicen, y uno empieza a entender recién ahí que la vida
es solo el tránsito momentáneo por ella, invariablemente somos quienes decidamos ser desde el comienzo.
Solo que para ser sincera, si en definitiva analizamos todo este recorrer, la pucha es difícil, porque es un camino
que debemos emprender, decidir, seleccionar, modificar y recorrer solos, irremediablemente solos, porque en la individualidad
justamente es donde uno decide si hacerlo solo o en compañía, pero ni aún así, nos garantizan que la soledad
fue y sera derrotada.
Nacemos invariablemente desprotegidos y de igual manera mayoritariamente se muere en este mundo. Cruel realidad.
Todo ser lo vive de igual manera. Solo que nosotros somos los únicos con el raciocinio suficiente para saberlo y lo ignoramos
todo el tiempo. Porque es mas difícil llevar esa cruz permanentemente. Entonces nuestro subconciente nos permite alejarnos
de esa posibilidad y desarraigar la desdicha de ignorar el final, y solo asumirlo llegado el momento.
marisaMda
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